Lunes, Enero 22, 2018
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Experiencia: Conociendo a María

¡Adorado sea el Santísimo Sacramento del Altar!
¡Ave María Purísima!

 

Querido/a joven adorador/a,

      Me alegra mucho poder hablar contigo, aunque sea por carta. Espero que todo vaya bien y, en caso contrario, ya sabes que podemos apoyarnos unos a otros a través de nuestra oración ante el Señor en el Sagrario. No olvides que Él cuida y se preocupa especialmente de sus amigos más íntimos. Aquellos que comparten sus horas de mayor soledad, como nosotros en la noche. Sólo podemos estar orgullosos de que, a pesar de nuestras miserias, Dios nos deja acompañarlo en los momentos de mayor intimidad y se nos dona por entero.

      Quería contarte algo: durante nuestro XIV Encuentro Nacional de Jóvenes Adoradores, que pudimos disfrutar el pasado mes de julio, conseguimos avivar entre todos el profundo amor que sentimos por Nuestra Madre y, desde luego, no podemos consentir que se esfume. Al fin y al cabo, siempre debemos ir de su mano en todo. ¡Cuánta paz y bien procura a todo el que se encomienda con confianza a Ella! Seguro que sabes a lo que me refiero, no me cabe duda de que ya lo habrás experimentado. Nunca defrauda.

      Por ello, con el objetivo de seguir fomentando esta cercanía con la que sabemos nos guarda y nos guía, hemos pensado que nos puede hacer mucho bien realizar una lectura común, por parte de todo joven adorador que se precie, del tesoro que San Luis María Grignion de Monfort legó a la Iglesia Universal. Probablemente hayas oído hablar de él; en Loeches, de hecho, se nos animó vivamente por parte de nuestro consiliario a acudir a él. Me refiero al Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen. Si aceptas este ofrecimiento vas a descubrir enseguida que son unas líneas inspiradas directamente por el Espíritu Santo. Es difícil llegar tan hondo con tan pocas páginas.

      En mi caso, hasta que lo leí no supe percibir en su plenitud el auténtico valor y la gran necesidad que la figura de Nuestra Madre supone para cada uno de nosotros. No podemos permitirnos el lujo de prescindir de Ella si queremos optar a ganar el premio de la vida eterna. Al fin y al cabo, San Luis Mª ya nos asegura que no hay mejor forma de llegar a Dios y ofrecernos y entregarnos a Él que por María. Para estar convencido de ello solo hay que imitarle a Él. Si Dios vio que la mejor forma de darse a nosotros fue a través de Ella, no puede haber mejor forma de comunicarnos con Él que por el mismo medio. La inestimable mediación de toda una Madre.

      Para ello, en caso de que te decidas por emprender este camino, te propongo no hacerlo solo; sino rodeado de aquellos jóvenes adoradores que en Loeches ya decidimos comenzar a ser una familia, únete a nosotros. La idea sería empezar a leer el Tratado, cada uno por sí mismo, el día 9 de Noviembre, fiesta de Nuestra Señora de la Almudena (patrona de Madrid). Podríamos comenzar en esa fecha a leernos tres puntos del Tratado al día (verás que su contenido se encuentra dividido en 273 puntos). De este modo, estaremos casi 100 días dedicados a profundizar en la "Verdadera Devoción" a la Virgen. Pero es importante subrayar algo: no consiste en leer por leer, sino que debería ser una lectura pausada y comprensiva por parte de todos. Sería una gran idea dejar siempre un ratito de serenidad al día para poder reflexionar sin prisas sobre los tres puntos diarios.

      ¿Y cuál sería el objetivo último de este compromiso? ¿De qué podría servirte? A parte de la oportunidad de poder imitar más puramente las virtudes de María, en las que nos adentraremos juntos, el fin primordial de este "largo" peregrinaje sería realizar la Consagración al Inmaculado Corazón de María que San Luis Mª recomendó y propagó hasta su último día. Consagración que va preparando el alma y el corazón durante 33 días para ser verdaderamente conscientes de lo que implica y lo que atesora en su interior. Pero esa ya sería la segunda parte de nuestra aventura. El plan consistiría en realizar esta Consagración todos el mismo día, pero desde los diferentes puntos de España en los que nos encontremos. Ese día sería el de la Encarnación del Hijo de Dios (25 de Marzo de 2018). Por lo que deberíamos empezar con ella el 20 de febrero. Aunque, como te decía, esa es a día de hoy otra historia.

      Como ya te he entretenido bastante me despido por fin. No sin antes animarte a unirte a este viaje que nos hará crecer en comunión entre todos y en santidad ante Dios. ¡No me digas que no merece la pena! ¡Hazte con el Tratado y te aseguro que no te arrepentirás! Esto puede cambiar tu vida…

 

     Un fuerte abrazo y permanecemos unidos ante la custodia del Señor.

 

Vocal de Juventud de la A.N.E.

En Madrid, a 6 de noviembre de 2017

- Memoria de los Mártires del S. XX en España -